MAL 0-2 FCB: LA MÁQUINA DEL BARÇA RECUPERA EL NIVEL

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El Barça de Pep Guardiola dio otra voltereta hacia el título. Era un salto de dificultad diez, con el equipo cansado, el Madrid presionando a sólo tres puntos y ante un Almería repleto de madridistas que desde la llegada de Hugo Sánchez no había perdido en su estadio. Para darle más emoción, el entrenador azulgrana prefirió esta vez jugar al ajedrez antes que plantear un combate cuerpo a cuerpo, de presión y de resistencia, como había hecho por ejemplo ante el Olympique. Anoche, Pep sentó a Eto’o, la furia, y a Henry, su bailarín más elegante, para echar mano de Bojan exactamente en ese punto de la Liga en que, según el madridismo, el Barça estaba al borde del precipicio.

Más pegada y más paradas

Nada más lejos de la realidad. El Barça eligió otro camino, más inteligente e intuitivo, mucho menos agresivo que otras veces, pero tan eficaz que sobró incluso buena parte de la segunda mitad. Los dos goles de Bojan, que no había rematado apenas en el primer tiempo, reflejaron la moraleja del partido y sobre todo de la capacidad autodidacta de este equipo y del talento natural del joven Krkic. Si Diego Alves paraba todo lo que iba fuerte, por qué no probar a amagar y colocar, a prolongar el tiempo de la jugada y así desorientar al rival más inspirado. Tan elemental como demoledor. Con la misma intensidad que Bojan, el barcelonismo celebró que un jugador tan querido le diera al equipo uno de esos triunfos que en el vestuario saben a título.

Al Barça de la primera parte, que exhibió mucha más pegada que juego, sólo lo frenó el meta brasileño Diego Alves con una serie de intervenciones absolutamente decisivas. No es que el Barça mereciese golear pero sí que entrase al menos alguno como el primer remate claro, un trallazo de Keita que el portero envió a córner de forma portentosa. Eso ocurrió a los diez minutos. Hasta mucho más tarde no llegó la segunda, en el 42, después de un recorte de Iniesta, entrando por la izquierda, cuyoenvenenado disparo también salvó el meta del Almería. Increíble pero no tanto como la impresionante respuesta, en el 44, a un cabezazo de Piqué prácticamente a bocajarro.

Si cabe, por el mérito del ‘otro’ Alves, el cero a cero fue el desenlace más justo de un extraño primer tiempo en el que también ofuscó al Barça el magnífico despliegue táctico del equipo de Hugo Sánchez. Al Barça, un poco distinto, le faltó encontrar la armonía y el ritmo de juego habituales, seguramente porque Guardiola le puso más músculo al centro del campo, con Touré y Keita juntos, y quedó huérfano del gran momento de Iniesta, mientras que arriba el equipo perdió capacidad de presión. Básicamente porque Xavi pareció menos fresco y porque el juego de Iniesta, aunque pletórico, se acabó perdiendo en la banda.

Subida de ritmo y goles

Tras el descanso, visto que el Almería no podía gastar más naves en ataque, fue el Barça quien apretó el acelerador, Messi despertó, buscó a Alves y a la que por fin Leo entró en el área a Bojan se le abrieron los espacios.

El esperado partidazo de Bojan en la Liga, algo que tenía pendiente, llegó en circunstancias de riesgo, cuando se esperaba de él la clarividencia que se le exige en el Barcelona a los grandes goleadores en los momentos clave como el de ayer, cuando no debe pesar la responsabilidad sino saber decidir por la fuerza de la ambición. Fueron dos goles de campeón para un equipo que no necesita el permiso del Real Madrid, ni de nadie, para serlo

~ por draudesc en 26 Marzo 2009.

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