CARLES PUYOL Y YAYA TOURÉ DOS GRANDES DEL FCB


Carles Puyol cerró el año 2008 rompiendo el cerrojo del Real Madrid con un enérgico salto y un cabezazo que permitió a Eto’o superar a Iker Casillas y encarrilar el 2-0 sobre el eterno rival. Y abrió el 2009 con otro vuelo providencial para conectar un testarazo que Henry convirtió con calidad en el 1-1 ante el Mallorca, el inicio de la remontada. Ya en la tercera jornada (1-6 al Sporting) había dado el 0-2 a Eto’o rompiendo a la defensa asturiana con un impetuoso cabezazo que fue al segundo palo, donde esperaba el camerunés.
Tres córners, tres asistencias de cabeza, tres goles importantes. Ya sólo le faltaba eso al capitán azulgrana: convertirse en una pieza vital en la estrategia a balón parado. Porque el sábado volvió a hacer de todo.
Comenzó el partido de lateral derecho para que se notara lo menos posible la ausencia de Daniel Alves, que había llegado el día anterior de sus vacaciones navideñas en Brasil. Se puede criticar a Guardiola por desplazar a Puyol del centro de la zaga, donde hubo problemas, pero si lo que pretendía el técnico era mantener un puñal en la banda, lo logró. ‘Puyi’ se disfrazó de Alves para ser el más incisivo del equipo, regateando sobre la línea y creando varias jugadas de peligro, como una asistencia a Xavi que el egarense no aprovechó.
Cuando Alves entró en el campo por Víctor Sánchez en el minuto 56, Puyol pasó a jugar de central zurdo. Y muy pronto impuso su ley para dejar claro a los delanteros del Mallorca que nadie le iba a ganar un carrera a la contra. Tras la lesión de Márquez, el de La Pobla de Segur también estuvo perfecto los últimos 20 minutos como central diestro al pasar Abidal al centro de la zaga y entrar Sylvinho en la banda izquierda. Puyol mantuvo hasta el final la concentración y la intensidad, virtudes que son la base del Barça de Guardiola. ¿Quién decía que faltaba un líder?
Aterrizó en Barcelona la mañana del 24 de junio de 2007 eclipsado por Thierry Henry, que llegó horas más tarde. Fichado con el nombre de guerra de Yaya Touré, fue presentado dos días después en el Camp Nou como Touré Yaya por sugerencia de Jennie, su mujer. 1.500 aficionados acudieron al acto en contraste de los 30.000 que aclamaron a ‘Tití’ el día anterior. Un año después, pese al fracaso deportivo con el que se cerró la ‘era Rijkaard’, el costamarfileño se había ganado el respeto y la admiración de todos los aficionados por su entrega total en cada partido, incluso jugando lesionado. Curiosamente acabó la temporada con más adeptos que Henry.
El centrocampista se ganó muy pronto el apodo de ‘Yayazo’ por dos goles que marcó con sólo cuatro días de intervalo en el Camp Nou. El 27 de agosto de 2007, en Barça-Inter (5-0) del Joan Gamper, soltó un derechazo desde 30 metros que entró como un obús en la portería de Toldo a 107 kilómetros por hora. Y el 2 de septiembre, en el primer partido de la pasada Liga en el Estadi ante el Athletic (3-1), cambió de pierna, pero apenas disminuyó la potencia. Su lejano zurdazo golpeó el larguero a 98 kilómetros por hora y botó en la línea de la portería de Iraizoz. El balón no entró, pero el árbitro dio gol.
No pudo prodigarse demasiado en ataque después porque bastante hacía con intentar tapar las carencias defensivas de aquel Barça. Aún así logró un gol más en la Champions League, también en el Camp Nou y en esta caso de oportunismo, que sentenció el pase a semifinales (1-0 al Schalke el 9 de abril).
Casi nueve meses después, Touré deja de ser el de los ‘Yayazos’ para convertirse en ‘Tourinho’. Ante el Mallorca marcó un golazo de artista, recortando a tres defensas en el área y fusilando a Lux. Lo celebró con euforia y rabia porque sabe que tiene llegada y el gol se le resistía. Se ha soltado. Marcará más


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